Quinta Sala

LA ACADEMIA DE HISTORIA DE SANTANDER

Las cartas manuscritas de esta sala nos recuerdan al General Carlos Soublette (1789-1870) y al grupo de edecanes que acompañaba al libertador durante su permanencia en Bucaramanga: Bedford H. Wilson (1804-1859), Andrés Ibarra (1807-1875), Guillermo Ferguson (c. 1805-1828), Daniel Florencio O’Leary (1800-1854) y Luis Perú de Lacroix (1780-1837). Este último se ligó a la sociedad local al contraer matrimonio con la dama bumanguesa Dolores Mutis Amaya, nieta del distinguido comerciante gaditano Manuel Mutis Bossio que se avecindó en la villa durante la segunda mitad del siglo XVIII, en la casa que hoy hace esquina con la Iglesia San Laureano y que lleva el nombre del coronel francés autor del Diario de Bucaramanga durante la permanencia de Simón Bolívar en la Villa.

Entre 1908 y 1913 desarrolló sus trabajos en Bucaramanga el primer Centro de Historia de Santander, integrado por los señores Daniel Martínez, Simón S. Harker, Ernesto Valderrama Benítez y Hernando Mutis Harker. Pretendieron estos historiadores aficionados continuar el trabajo realizado en siglo anterior por el primer cronista de la villa, José Joaquín García, nieto de uno de los destacados comerciantes que participó en la adquisición de varias estancias de la meseta cuando la corona ordenó el remate de las antiguas tierras del resguardo del pueblo de indios de Bucaramanga. El tintero y un ejemplar de la primera edición de las Crónicas de Bucaramanga rememoran esa voluntad permanente de la Academia de Historia por relatar la historia local que inauguró don José Joaquín García.

En el año de 1928, por iniciativa del doctor Martín Carvajal entonces director de Educación Pública, fue restablecido el Centro de Historia de Santander por orden de la Asamblea Departamental. El 20 de julio de 1929 se efectuó la sesión inaugural de sus trabajos en el recinto de la propia Asamblea, a la cual asistieron los primeros once Miembros de Número presididos por Simón S. Harker.

El primer número de la Revista Estudio, órgano de divulgación del Centro de Historia de Santander, salió a la luz pública durante el año 1931. Una disposición del Congreso Nacional elevó en 1946 su categoría a la Academia de Historia, que en nuestros días conserva. El Presidente de la República le confirió en 1950 la Cruz de Boyacá como reconocimiento a sus trabajos de investigación y por su labor en la preservación del patrimonio histórico regional.

Pueden verse en la sala las fotografías de buena parte de los académicos que han presidido la institución durante su ya larga vida, así como las mascarillas funerarias de algunos académicos distinguidos: Juan de Dios Arias, Gustavo Serrano Gómez, José Fulgencio Gutiérrez, Margarita Díaz Otero, Fernando de la Vega, Luis Ernesto Puyana y Gustavo Gómez Mejía.


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